Hacer marketing incomoda. No quieres parecer uno de esos coaches de Instagram. No estudiaste tantos años para eso.
Es un freno legítimo. Y es exactamente donde está el problema.
Porque evitar el marketing no te protege de él. Solo te deja sin control sobre cómo te perciben los demás. Tus pacientes actuales llegaron de algún sitio. Los futuros también llegarán de algún sitio. La pregunta no es si vas a tener visibilidad, sino si esa visibilidad la vas a decidir tú o te va a pasar por defecto.
Hay formas de desarrollar tu práctica que son coherentes con tu ética, tu forma de trabajar y el profesional que quieres ser. No tienes que convertirte en nadie distinto para conseguirlo.